El poder de decidir está en tí, mujer.

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            “¡Cada quien es dueño de su propio cuerpo!”, es el grito de muchas mujeres. Exhortamos a las mujeres a que incrementen la confianza en sí mismas. ¿Cómo? Atreviéndose a tomar sus propias decisiones. Esto quiere decir, mujer, que no puedes depender siempre de la opinión que tenga tu pareja o amigos. No está mal pedir un consejo, pero si está mal que te dejes llevar por lo que opinen y no por tus deseos. No debes tomar decisiones basadas en los que te digan los demás. “Creemos que el color negro no te quedaría bien, píntalo marrón”, este podría ser un ejemplo. Ahora bien, te aconsejan que te lo tiñas de color marrón, pero tú lo quieres negro. ¿Cuál es la decisión correcta? Solo tienes dos opciones: a) hacerles caso y teñirlo marrón porque podría ser verdad, o b) tomar la decisión de velar por tu satisfacción personal y teñirlo de negro. ¿Te quedó mal? ¿No era como esperabas? Tranquila, el cabello no se quedará siempre así. Además, como dijo un médico, rabino y teólogo judío, Maimónides: El riesgo de una decisión incorrecta es preferible al terror de la indecisión.” Cabe recalcar que luego de tomar una decisión, no se puede seguir pensando, ¡ya está hecha, no hay lugar para lamentos! Eso lo dijo la esposa del actual presidente de los Estados Unidos, Michelle Obama, cuando dijo: “No puedes tomar decisiones basadas en el miedo y en la posibilidad de que podría haber pasado.” Dicen por ahí que el que no arriesga no gana y vale más arrepentirse por algo que uno mismo decidió,  a hacerlo a base la decisión de otro. 

               La mujer, para mí, debe ser egoísta consigo misma. No debe andar complaciendo a nadie, ni siquiera su cónyuge con la apariencia física. Uno debe sentirse cómoda y confiada con lo que uno lleva. A lo que me refiero es que es incorrecto que una pareja te prohiba llevar algo con lo cual no te sientas cómoda. Por ejemplo, conozco de mujeres a los que sus maridos les gusta el pelo corto y por obligación tienen que tenerlo así en contra de su voluntad. ¡Esto es algo insólito! Sin duda alguna, este es un claro ejemplo de manipulación. ¡Que si las uñas, que si el cabello, que si el secado, que si el maquillaje! No está mal que como pareja le sugieras o le muestres si te gustaría algo de su físico que cambiase, pero tienes que tener en la mente que la mujer (en este caso) es quien debería tomar la decisión final. No se trata de complacer a tu pareja, no se trata de “sacrificarse” por él, se trata de valorarte como mujer y tomar una decisión que luego no te cause arrepentimiento. Tarde o temprano, si tomas decisiones por otros, te vas a arrepentir y como ya lo has acostumbrado, será difícil salirte de ahí. Básicamente, no se quiere descartar la opinión de los demás, simplemente que no influya demasiado hasta el punto de tomar una decisión con la cual no estés de acuerdo. Claro que si ambos están de acuerdo en algo, sería perfecto. 

             De tener la disputa con tu pareja, lo mejor sería llegar a un tipo de acuerdo que beneficie a ambos partidos, si eso te parece más efectivo. En lo personal, podría dar ejemplos de ambos grupos de personas. Hace tres años, yo llevaba el cabello marrón. Un día, decidí que lo quería color rubio. Mi amiga no estuvo de acuerdo y me dijo que no lo hiciera e insistía, pero aún así no tomé su consejo. Cuando decidí dar el paso a la gente le gustó, incluso a ella. De igual manera ocurrió con una pareja. El individuo no me permitía hacerme más rastas (dreadlocks) porque decía que eran para mujeres lesbianas y bisexuales sí, era un completo idiota—. Entonces, me amenazaba con terminar la relación. No saben cuánto me arrepentí, hubiese tenido para ese momento varios…. pero, ¿qué creen? Sí, ahora mismo llevo la cabeza entera. ¿A poco no te ha ocurrido algo similar? Tres años después sigo de color rubio y con rastas, ¿qué tal si hubiese escuchado los comentarios de mi amiga y ex pareja?

               Hice una pequeña investigación en la cual le pregunté a varias jóvenes acerca de lo que pensaban con respecto a este tema. No todas abundaron en sus respuestas, pero sí algunas tuvieron algo que compartir. El ejercicio se basaba en imaginarse en dos escenarios y qué ellas  harían. Las preguntas fueron:

  1. Imagina que ves un nuevo corte y tinte que te ha llamado la atención y quieres dártelo. Sin embargo, tu pareja te preferiría con el cabello que tienes ahora, aunque le da igual la decisión que tomes. ¿Qué haces?

 

a. Te lo das, al fin y al cabo es tu cabello y si a él le da igual, pues.

b. Haces el sacrificio de olvidarte de hacerte eso que te gustó.

  1. Tu pareja quiere que te cortes el cabello, pero tú amas tu cabello largo. ¿Qué haces?

 

a. Te lo cortas para complacerlo.

b. No lo haces, es tu pelo y si no te sientes cómoda no lo harás.

Valerie J. Cotto, de Juncos, dice:

Primero, si es un cambio el cual realmente me gusta y estoy convencida de hacérmelo lo haré, sin importar que mi pareja me haga un ‘issue’. Al final es probable que le guste o simplemente le dé igual. Segundo, si estoy totalmente segura de que así es como lo quiero, no me lo cortaré porque simplemente mi pareja quiere que lo haga.”

Kalixmarie Alicea, de Gurabo, dice:

“Es estúpido. Cada quien es dueño de su propio cuerpo.”

Joycemaríe Vázquez, de Coamo, dijo que:

“Pienso que no debes dejar de hacer lo que te gusta para complacer a otra persona. Si quieres un cambio y lo quieres hacer para sentirte bella y mejor contigo misma… ‘go ahead girl’. Un cambio cosmético no cambia quien eres, así que no debe ser un problema ni asunto de discusión en una relación.”

                En fin, básicamente observamos que en definitiva no debes centrarte en la opinión y comentarios de los demás a menos que sean positivos y/o algo que realmente te haga sentir bella, natural y tú.

*Se deja en claro que no se habla acerca de la vestimenta y tales cosas comprometedoras (ya qué se ha comentado sobre ello). Una mujer comprometida en una relación no se “debería” exhibir por respeto, no por qué alguien ande de psicópata tras ella. Es una decisión personal.

Agradezco a: Thalía M. Borrero (Juana Díaz), Aimee González (Guayama), Kelly Díaz (Gurabo), Karen Díaz (Caguas), entre otras.

2016©Derechos Reservados de Sarcasmo Intelectual

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