Ser viejo, no es tener sabiduría


La siguiente publicación tiene como propósito el de manifestar una opinión. Es decir, es un texto subjetivo. No tiene que estar necesariamente de acuerdo, pero le recordamos que es un blog personal y que usted entró por su propia voluntad. PLI: publicación libre de insultos. 


Seguramente cuando leíste el título tuviste varias reacciones, entre las comunes, podemos destacar: a. El que todo lo critica, b. El que lo apoyó, c. El “suena interesante vamo’ a verlo”. Realmente quiero preguntarte una cosa,
¿quién asoció la vejez con la sabiduría? Históricamente los viejos no eran sabios, tan siquiera listos. Si nos vamos a los documentales de cómo era aquí antes, vemos claramente este punto. La educación era como las ganas de madrugar los lunes, inexistente. Los puertorriqueños en el pasado los cogían de “mango bajito” por esto y eran consecutivamente engañados.

En la clase de Comunicación vi lo consumeristas que eran (y que todavía cargamos con esto). Si Pablito Peña tenía una lavadora, los vecinos tenían que tener también algún enser para “tener respeto”. Incluso, eran engañados bajo los alcaldes (cosa que todavía vemos) y políticos cuando les prometían que les llegaría la luz o el agua a su barrio. Se dejaban llevar por la publicidad y lo que decían era la orden del día. Por tal razón, comenzaron a traer el cine educativo para como dice la mismísima palabra, educar al pueblo. #TodosSomosRicky

Ahora bien, pensarás que esto fue hace tiempo y que, ¡los viejos siguen siendo sabios por su conocimiento! Wait, párate ahí. Si tú tienes setenta años y no sabes de trucos, del mundo, de las maniobras que uno hace, de mala toma de decisiones, ¡contra! Eso es ley, uno adquiere conocimiento y experiencias, pero no significa que se traducirán a sabiduría. Incluso, si eres bien religioso (tema que no me gusta tocar pero que mucha gente lo trae a colación cuando les conviene), hasta en la Biblia aparece. Job 32:9 dice que: “Los de muchos años quizá no sean sabios, ni los ancianos entiendan justicia”. Vamos a analizar un poco.

Si eres una persona de estilo “tramboliko” o tienes algo de raro (como yo, que tengo locks), los primeros en quedarse mirando y que comienzan a criticar en su mayoría, son los viejos. “Mira para allá, ese pelo. Tiene que apestar, se ve que es esas de Bob Marley que fuman”, dicen. En una ocasión estaba retocando locks en el que era mi trabajo y viene esta única señora y dice: “Ay, si eso lo puedo hacer yo. Eso es tejiendo”, con una actitud media carne e’ puerca. Entonces yo le dije: “¿No me diga? Perfecto, déjeme su resumé a ver si la cogemos (en el trabajo)”.

¿En la política? Un desmadre. Este país va a seguir vistiéndose de rojo y azul hasta que se mueran todos los viejos. Discúlpenme si sueno cruel, pero es verdad. Los viejos son los que se vuelven fanáticos psicópatas con esto. Yo los veo en los centros de comercial, en las salas de espera, hasta en los restaurantes de comida rápida gritándose de una esquina a otra lo malo que es su candidato; o sino, hablando y tirando anécdotas como si ellos fueran los guardaespaldas del bendito político y muchas veces nada es cierto.

Yo trabajaba en una tienda de ropa de caballeros y en muchas ocasiones nos piden nuestra opinión en cuanto a qué camiseta llevar. Me pasó un sinnúmero de veces, les mostraba una camisa azul y me gritaban: “¡Tú eres loca! Yo no me pondría una camisa azul, yo soy popular!” y viceversa. Si les mostraba una camiseta verde: “¡Jamás, vestirse de verde es de maricones y menos un jueves!”. Quiero que me expliquen qué tiene que ver el ser homosexual con el color verde, ¡por favor! #maníasdeviejo

En las filas, cuando se me ponen “potrones”, como dice mami. La fila de personas de edad avanzada, embarazadas o con impedimento están a un lado, pues tras que se le da el privilegio de una fila aparte, también se quieren colar. Los viejos nunca están mal, ellos tienen la razón, se creen que porque ya son viejos no pueden cambiar y todo es un “Ya para qué”, “Yo estoy viejo para eso”, “En mis tiempos eso no era así”. No les gusta que en Semana Santa vayan a la playa, pero se quedan en la casa dándole a la Medalla. ¿Doble moral? Entonces la gente constantemente dice: “Él es así, déjalo/a por loco/a”. Es que no, no hay por qué dejarlos locos, hay que educarlos.

El viejo vive encerrado en lo que hizo, lo que le enseñaron y lo que pasó, no adoptan otro estilo de vida, no acepta lo actual. Son más personas mayores los que critican el homosexualismo, la moda, el maquillaje, el estilo de vida de un joven, entre otros. Son los que tienen un cigarrillo en la mano y te dicen que no lo hagas porque: “Eso hace daño”.

Son en su mayoría, los que en los estacionamientos no saben guiar, nos tocan bocina y nos gritan.  Son los que no aceptan otro tipo de opinión. Los que tratas de argumentar y se meten en la conversación y sin haber terminado. Estos son los que muchas veces le ponen obstáculos a tus metas buscando el lado negativo y los “pero”. Algunos, hasta todavía dependen de la mujer para que les cocine y les haga los quehaceres.

Quizá hasta este punto del escrito pienses que solo se menciona la parte negativa de estos, sin embargo, a través de estas anécdotas y puntos, puedes darte cuenta de la falta de sabiduría. Una persona que es sabia no predica lo que no hace, calla y escucha, se aparta de lo negativo, trata a su esposa con honor, administra su dinero (no lo gasta todo en la bebe lata), piensa antes de actuar, no juzga, actúa con cuidado y se previene, no es negativo, entre otros. Ser sabio no se gana por vivir muchos años.

Ser viejo, no es tener sabiduría. Están cargados de experiencia, de momentos hermosos e interesantes, pero no lo son. Ojo: No se pretende generalizar, no todos los ancianos son de la misma manera. Tampoco quita que los amemos, que los adoremos, que no los valoremos, que no le prestemos atención, ni que entendamos por lo que pasaron y sus necesidades. Yo amo a mis viejas y viejos, ellos lo saben. Pero, las cosas como son… como Sprite. Eso sí, démosle la calidad de tiempo que merecen, ya que una cosa no tiene que ver con otra.

locks-trans-3Enredos es Angélica Serrano. Semi periodista, semi socióloga. Independentista sin camiseta verde. Sarcástica, agria, analítica como Rubén Sánchez, y rebulera como Carmen Jovet.

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