¿Por qué no soy feminista?

Por Angélica D. Serrano Román

El término feminista últimamente está bastante gastado, pero mucho más que eso, malinterpretado. En general, las personas feministas solo desean que los derechos de las mujeres sean iguales a los de los hombres, y eso se entiende. Incluso, ya se ha creado un estereotipo de cómo lucen las mujeres que apoyan este movimiento. Según las personas, las publicaciones que estas hacen en sus redes sociales y los tan conocidos memes, las feministas tienen: axilas y piernas velludas, perforaciones, tatuajes, afros o dreads, usualmente siempre visten de negro, espejuelos (aunque puedan leer perfectamente sin ellos), tienen en su biografía un mensaje patriótico, les gusta el arte y aman las fotos al desnudo “porque son libres”.

Sin embargo, muchas personas han perdido de perspectiva para lo que es y por qué nace este movimiento. Este que no salió ayer ni el año pasado, fue en el 1789. En el 2014 comienza el proyecto “Matemos a todos los hombres” y utilizaban “hashtags” con referencia a ello. En esa ocasión muchas mujeres decían que no querían que mataran a todos los hombres, como a sus amigos o familiares, pero sí a algunos porque su reducción ayudaría. Hace casi un año se presentó la historia de una mujer que abortó a su hijo por ser varón. Y así es que vemos, que esto del feminismo, se ha vuelto una mala interpretación. Seguramente Mary Wollstonecraft y Olympe de Gouges (reconocidas por su aportación al feminismo) estarían revolcadas en su tumba si tuvieran redes sociales.

Ahora te preguntarás, ¿entonces por qué no eres feminista? ¿Para no tener una etiqueta? No. No soy feminista aunque creo que tenemos menos derechos que los hombres. Tú te preguntarás la razón, pero es simple. Si yo soy feminista porque quiero que mis derechos sean iguales que los hombres, entonces estaría luchando también para que perdamos todos los derechos que ellos no tienen. ¿Me explico con ejemplos? Si yo soy una mujer maltratada, la Oficina de la Procuradora de las Mujeres estaría para mí. Sin embargo, si mi amigo es maltratado, no hay ninguna oficina que lo respalde. Si no, que solo estará guardado bajo la Ley 54 (prevención e intervención con la violencia doméstica) y no hay una oficina destinada para ellos.

Si hablamos de protección, las mujeres salen beneficiadas. Tenemos este estereotipo de que los hombres no pueden ser maltratados porque son machos. Hasta hace dos años, se reportaron 1,879 casos. Sí, se reflejaron muchos más casos de mujeres, ¿pero por qué olvidarlos a ellos? De igual forma, el 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer. Todos sabemos de ese día y cabe destacar que comenzó en el 1911. Ahora bien, tardó 88 años que le dieran un día a los hombres y se celebra el 19 de noviembre. Pero, todos están muy ocupados celebrando el Descubrimiento de Puerto Rico como para conmemorarlos.

En aspectos legales, todavía se considera a la mujer como la más apta de la relación para cuidar de los niños y tener la custodia. En algunos lugares no hay espejos en los baños de los varones y sí en el de las mujeres, como si los hombres no se pudieran arreglar al salir, y siguiendo esa misma línea, no está el equipo para llevar su pañalera y cambiar a los niños. Queremos que los padres creen conciencia y disminuya la cifra de padres ausentes, pero nos olvidamos de estos detalles que pasan por desapercibido. Los hombres son padres, no simplemente un símbolo económico y para enseñar a botar la basura y lavar el carro.

Por cierto, tampoco quieren que los hombres bañen a sus hijas “porque puede suceder algo”. Sin embargo, las madres sí pueden bañar a sus hijos “porque los parieron”. ¿Acaso no conocemos de noticias de madres que violan a sus hijos y otras de que hasta terminan casándose con ellos? Esto es doble estándar. Queremos a los padres para cuando nos convenga. ¿El papá estará en todos los procesos de la formación de nuestros niños o solo en algunos?

Además, todos hemos escuchado millones de veces el típico: “Las mujeres son bien lindas o se ven bien sensuales besándose”, pero no pueden ver a una pareja de hombres homosexuales en la misma acción, porque lanzan comentarios despectivos y los tildan de “patos”, “maricoxxx”, “nenas” y demás. Incluso, si preguntan por uno de ellos, dicen: “¿Él es como qué…?”. ¿Gay? Sí, y seguramente se siente fabuloso, y si es de los que se denominan “ella”, pues diva como Lucía Méndez y el anuncio publicitario de Snickers.

No les dan el mismo respeto cuando los hombres se tiñen el cabello, cocinan, hacen una tarea del hogar o simplemente algo que “no hacen los hombres”. Cuando preguntas por una explicación dicen: “Es que si tú lo haces está bien porque es de nenas”. ¿Entonces? Si ustedes quieren dejarse el monte de vellos, ellos pueden lucir como quieran sin que los llamen de ninguna manera y sin prejuicios.

Si hacemos una lista de todos los beneficios que tenemos, ya sea por costumbres sociales, que no tienen los hombres, ambos géneros andan en desnivel. Otro ejemplo que quiero mencionar son los descuentos y especiales. Sabes del conocido Día de Damas en el cine, de la entrada gratuita a bares y eventos para chicas y regalos como tragos o bebidas. También, el tener que levantarse cuando vemos a una mujer parada. Está bien, es costumbre y tradición desde hace años, pero quieren verse luchadoras e independientes pero exigen y reclaman un asiento porque sencillamente son mujeres. Así no más, sin un simple “por favor”.

Por eso, yo no soy feminista. Las mujeres necesitamos más derechos, pero los hombres también. No seamos uno más en un movimiento egoísta, malinterpretado y que actualmente solo busca privilegios, no derechos. Yo quiero que ambos géneros sean iguales, sí, pero en todo el sentido de la palabra. Desde las oportunidades, la economía, la protección, las leyes, la educación, el acceso a empleos directivos, a la libertad, a la toma decisión voluntaria y la salud, hasta en el más mínimo detalle. Yo no soy feminista, yo lucho por los derechos humanos.

locks-trans-3Enredos es Angélica Serrano. Semi periodista, semi socióloga. Independentista sin camiseta verde. Sarcástica, agria, analítica como Rubén Sánchez, y rebulera como Carmen Jovet.

2 Respuestas a “¿Por qué no soy feminista?

  1. Este escrito me indigna enormemente. Es triste leer sobre una percepción totalmente errada de lo que es el feminismo, dejándose llevar por estereotipos sociales. Te invito a una lectura crítica y amplia sobre grandes autores verdaderamente feministas, porque lo que mencionas en tu escrito no es feminismo, es hembrismo.

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