7 cosas que extrañamos del Día de San Valentín en la escuela elemental

Ya mismo se acerca el tan esperado por muchos, Día de San Valentín, o el odiado por todos los depresivos y “haters” que repiten que el día del amor es todos los días. Esto trae a mi memoria anécdotas de mi escuela elemental y mi niñez. Seguramente eras de los que querían que cayera entre semana, porque verías globos por toda la escuela. Éramos felices porque todos recibían algo. Incluso, juramos que nos íbamos a casar con ese primer amor de la escuela y pensábamos que darse un ‘piquito’ era cosa de gente grande porque por ahora era “uy, fo”.

Aquí mis 7 razones para querer volver al San Valentín de antes:

1. Las tarjetitas

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Aunque nos cayeran mal nuestros compañeros, les dábamos tarjetitas de San Valentín. En cuanto las trajeran a la tienda, corríamos a comprarlas. Habían de animales, personajes animados, temáticas y muchas más. Si eras un ‘fiebru’ desde el primero de febrero las tenías. Salías del salón con al menos 25 ese día. Pero, si tenías un nombre raro, de 25 tarjetas, 24 estaban mal escritas.

2. Diabetes  

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Tu ‘misi’ (maestra) o tus compañeros tenían dulces por doquier. Tenías dos opciones: o aumentabas 5 libras o te daba diabetes. Los buenos eran los chocolates, porque había unos cuantos macetas que compraban la bolsa de 30 dulces por $2.00 y te salían los benditos bombones amarillos de mantequilla.

 

3. Te pedían “el sí”

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Si nunca se habían animado a pedirte que fueras su novio/a se atrevían ese día. Lo mejor de todo es que no había el problema de que el hombre “era el que tenía que hacerlo”, pues todos éramos inocentes y no estábamos contaminados. Por lo tanto, no nos importaba lo que opinaran los demás. Te escribían: “¿Tú quieres ser mi novia/o?”, acompañado de un “Sí” y “No” tipo encuesta y hasta con sus encasillados. Claro, se dejaban a la semana, pero era tierno.

4. Rompías la alcancía

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Tenías una alcancía que rompiste o guardaste el dinero de la semana para gastarlo todo en la venta de San Valentín que tenían en tu escuela. Necesitabas comprar para tu mamá, la ‘misi’, la nena o nene que te gustaba, tus amigos/as y para todo el mundo. Gracias al cielo, había claveles a peso y con eso “los matabas a todos”. Si no, a fuerza de paleta y “marshmallow” con chocolate.

5. Intercambios de regalo

thanks thank you

Seguramente en tu escuela también hacían intercambios de regalo y la maestra, como ella se creía que tenía ‘torta’, le decía que el regalo era mínimo de $10.00 a $20.00 y cuando tú le decías a tu mamá que tenías que comprarlo, sabrá Dios con veinte cosas que pagar, por poco te metía un puño. Al final, te los daba para que no quedaras mal y vas y te luces comprando un regalito chévere. Para que entonces, el día del intercambio, te dieran un osito de colores que seguramente costó $5.00. Ahora en la universidad, el intercambio es un chocolate y pa’ fuera.

6. La fiestecita

bitch better have my money

Todas las escuelas tenían una fiestecita o compartir con motivo del Día del Amor y la Amistad. Después que tu mamá compró el regalo del intercambio y te compró la camiseta de San Valentín (que estaba bien fea), se te ocurre ofrecer los “cupcakes” o los sándwiches. Hasta ahí, tu mamá se paró en el supermercado, bien aborrecía te cogió un paquete de vasos, servilletas y un padrino y te tiró en la escuela. ¿Qué te crees, que el dinero sale de un palo? Chico, ella no tiene tiempo para hacértelos.

7. Te creíste “gangster” con los tatuajes temporales

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Como todo un ‘maleante’ te pegaste los tatuajes temporales de todos los muñequitos y personajes animados. Tu mamá te vio y te dijo que te los quitaras en ese mismo instante. Eso sin incluir que te mandó a la escuela bíblica, que te ungieran con aceite y te sacaran los demonios. Tu abuela te dijo que eso dañaba la piel y que provoca cáncer. Tú, adolorido por tener que quitártelos, te traumaste y ahora publicas en Facebook que “tu piel necesita tinta”.

 


locks-trans-3Enredos es Angélica Serrano. Semi periodista, semi socióloga. Independentista sin camiseta verde. Sarcástica, agria, analítica como Rubén Sánchez, y rebulera como Carmen Jovet. Leer más

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